Muchas pacientes preguntan ¿cómo disminuir las molestias de las varices en verano, época en la que más molestan?
Con la llegada del buen tiempo, empezamos a prestar más atención a nuestras piernas ya sea por estética al aparecer más arañitas vasculares durante el invierno, o porque las molestias que producen las varices suelen empeorar durante el verano.
Las varices son la dilatación de venas superficiales en las piernas, debidas a un fallo de una válvula en alguna vena más profunda que hace retroceder la sangre y acumularse en la pierna. Por efecto del calor, las venas se dilatan más que durante el invierno, augmenta la presión venosa en la pierna y los síntomas como el dolor, el cansancio, los picores y los calambres nocturnos suelen agravarse.
En verano, es mala época para plantear un tratamiento de las varices, ya sea quirúrgico como esclerosante o láser. Eso es debido a que es molesto llevar una media compresiva durante una semana, las heridas se infectan con más facilidad, y no es recomendable acudir a la playa o piscina hasta que las heridas estén completamente cicatrizadas y hayan desaparecido los hematomas. Cuando se practica una esclerosis de una variz o araña vascular, debe evitarse también el sol, pues la inflamación de la vena tratada puede acabar dejando un tatuaje ocre en la piel. Por lo tanto, hay que intentar evitar este tipo de tratamientos durante el verano o renunciar a disfrutar del sol y la playa.
¿Cómo podemos entonces sobrellevar las varices en verano?
Los síntomas empeoran básicamente por efecto del calor. És recomendable evitarlo en lo que nos sea posible.
- Podemos realizar paseos por la playa, en la orilla del mar, el contacto con el agua fría nos aliviará las molestias, siempre evitando las horas de más calor.
- Debemos protegernos del sol y hidratar la piel al menos una vez al día.
- Son recomendables también los deportes acuáticos como la natación.
- Por la noche, descansaremos mejor si antes de acostarnos nos hacemos un masaje con las piernas en alto, con cremas efecto menthol.
La presoterapia y drenaje linfático que consisten en un masaje que ayuda a vaciar de líquido las piernas, de forma mecánica, son recomendables en aquellos casos que se asocie edema linfático a las varices.
Cuando los síntomas no desaparecen podemos tomar fármacos venotónicos, que nos ayudarán sobretodo a tratar los calambres nocturnos, siempre bajo la prescripción de nuestro médico vascular o farmaucéutico en ausencia de éste.